En el Campito de la Carolina en Florencio Varela está el santuario del gauchito Gil, punto de encuentro para promeseros, devotos y creyentes de este santo pagano. La conmemoración de su muerte, un 8 de enero, se recuerda con baile, música y mucho color rojo. Sus milagros y la fe de quienes lo veneran superan las creencias y estereotipos instalados alrededor de su mito.
El lunes 7 durante la noche se comenzó a preparar todo para recibir el día del Gaucho Gil, a la media noche en punto se lanzaron fuegos artificiales y en ningún momento se dejó de escuchar distintas melodías de chamamé. Muchos de sus fieles pasaron la noche allí en el Campito de la Carolina, otros se acercaron durante toda la madrugada hasta el santuario para tocar la imagen del Gauchito Gil, prenderle una vela, traerle un vino, una prenda de vestir o dejar una imagen de él en el lugar.

Luego de los fuegos artificiales se hizo una ronda que caminó alrededor de un árbol que se encuentra en el salón de baile del Campito y representa el árbol en donde encontró muerte el Gauchito Gil en Corrientes. En esa ronda, los promeseros y fieles que se encontraban presentes, llevaban las imágenes en yeso y metal en sus brazos, como una forma ritual de bendición que daba inicio a la jornada del 8 de enero.
Durante toda la jornada del festejo fue impresionante y conmovedor ver la cantidad de personas que se acercaron, que a pesar del intenso calor de la jornada del martes 8, ellos permanecían en el lugar con entusiasmo y motivación. Muchos de los fieles estaban junto a seres queridos, familiares o amigos, contaban que venían a agradecer, pedir y también a cumplir sus promesas. Dentro de quienes siguen al Gauchito Gil están los promeseros o los devotos. Los promeseros son los que formaron un vínculo con el Gauchito, muchos de ellos como Nilda y Antenor Maldonado, cumplieron su promesa ante el milagro realizado y llevan el nombre del Gauchito Gil a todas las celebraciones, vestidos de gauchos, difundiendo su historia y el poder de la fe que los impulsa. O como Ramona que cuenta que llegó a ser promesera después de enterarse de que su nieta enferma de leucemia le pedía que se vistiera de gaucha en honor al Gauchito Gil, en la angustia por ver a su nieta agonizar le pide que el Gauchito le diera una muerte digna a su nieta. Ante la respuesta, Ramona cumplió con su promesa y en su vestimenta también le rinde un homenaje a su nieta.
Por otro lado los devotos son quienes van hasta el santuario, cumplen sus promesas pero no llevan esta creencia más allá de esa acción.

Junto al Gauchito Gil, también está la imagen del Santo de la Muerte o San la muerte que tiene como fecha de encuentro y veneración el 20 de agosto. San la muerte se asocia con el Gauchito Gil, porque según explican sus fieles es quien le dio protección al gaucho. Los colores también tienen un simbolismo que los identifica y diferencia. El violeta le es asignado al San la muerte y el rojo al Gauchito Gil. Ambos comparten el color negro en sus velas y símbolos. Dentro del Campito de la Carolina también está el santuario a la virgen de Itatí, cuyo color identificatorio es el celeste.
Durante la calurosa jornada del 8 de enero el asado, la torta parrilla o tortilla, el pan casero y el chamamé no faltaron para fortalecer este mito que cada vez toma más fuerza. Aunque muchos de los presentes eran correntinos, chaqueños, el mito del Gauchito Gil trasciende el litoral argentino, y eso se observa en cada cintita roja que hay por los costados de las rutas argentinas.
Como parte de la tradición en su día, hubo un desfile de caballos y gauchos con distintas imágenes que llevaban los jinetes. La gente estaba agolpada alrededor, se percibía un clima de muchas emociones, de alegría por estar allí pero de profunda necesidad de ser escuchados.