El Barrio Once, el Once, u Once a secas, enclave comercial desarrollado a partir del intenso tránsito de personas provenientes mayormente de la zona oeste del conurbano bonaerense, transportados por el Ferrocarril Sarmiento, y convertido en punto de transbordo con el transporte colectivo desde y hacia todos los puntos neurálgicos de la ciudad y la provincia.
Comercios y tiendas, mayoristas y minoristas, compradores, vendedores, comidas al paso, indigentes, baratijas, predicadores, changadores, prostitución, desocupados, toures de compras, mendigos y borrachos, todos al mismo tiempo, arremolinados en una marea humana homogénea, fluctuante solamente con la llegada de la noche, cuando los alrededores de la Plaza de Miserere se convierten en dormitorio de los desposeídos, y de los valientes y desprejuiciados que se animan a transitar por alguna necesidad estas calles oscuras y ya sin vidrieras que distraigan la vista.

Conozco el Once desde muy chico, siempre estuve ligado a él por distintas razones, y siempre me impactaron las imágenes que estallan por doquier. Tal vez verlas como imágenes ayude a suavizar el impacto de lo que significan, la supervivencia dura y llana de los que no esperan nada mas que eso, sobrevivir.

Esta selección propia de 56 fotos, de entre mas de 500 que componen la serie completa, fueron tomadas desde el año 2014 hasta la fecha.
No son un documento, no son una crónica, solo son disparos casi instintivos y sin mayores pretenciones que esa, captar escenas del Once.