Este trabajo busca plasmar la cotidianeidad de mi vida: mi casa, mi familia, mis cosas, mi día a día; ese "mundo propio" que, a través de la apropiación por medio de la cámara estenopeica, se vuelve misterioso, íntimo y cautivante a partir de una estética a veces confusa, a veces casi onírica, una estética fotográficamente inconfundible que se consigue con esta técnica.
La fotografía estenopeica es una fotografía libertaria auténtica que nos brinda la posibilidad de romper con todos los esquemas establecidos para abrirnos y entregarnos a la imaginación y a nuestros sentidos más lúdicos y experimentales para apropiarnos del mundo que nos rodea y mostrarlo.

Este ensayo está compuesto por fotografías realizadas con cámaras de cartón de construcción casera, que funcionan en base a los principios de la fotografía estenopeica, utilizando como soporte papel fotosensible en pequeño formato. Los negativos obtenidos son posteriormente revelados en forma manual en un laboratorio también casero, para luego ser digitalizados para su positivado y para un redimensionamiento.

Investigar y jugar incansablemente con cámaras estenopeicas es un andar que se orienta hacia la búsqueda de una fotografía auténticamente libre; libre de formatos y texturas; libre de los convencionalismos del mundo de la fotografía del siglo XXI. Es una vuelta a una técnica que además de libre se torna lúdica, ya que invita, a partir de los principios básicos y fundamentales de la fotografía, a jugar con la inquietud y la experimentación personal.
La experimentación a través de la fotografía estenopeica es una herramienta que nos permite mantenernos siempre sorprendidos por la incertidumbre y los caprichos del comportamiento de la luz. Aunque existan montones de leyes físicas que rigen el comportamiento de la luz, adentrarse en el mundo estenopeico es siempre un camino que zigzaguea entre la sorpresa y la belleza artística de imágenes a veces nítidas, a veces difusas, como salidas de un sueño.
Es que realmente es así, si pudiésemos "fotografiar" nuestros sueños, o manipular y obtener de alguna forma, imágenes de nuestro mundo onírico, sin dudas, estas imágenes serían estenopeicas: sutiles, personales, formadas por una mínima cantidad de luz en el medio de la más pura oscuridad. Una cantidad de luz pequeñísima, pero necesaria y suficiente como para dar rienda suelta a un mundo propio completamente misterioso e íntimo, cautivante y hermoso.